Podrá
verse también como el cerebro es un órgano ciertamente paradojal,
pues en cierta manera funciona al revés que el resto del organismo.
Supongamos
que yo deseo sacar el máximo provecho de un músculo...
¿Qué
es lo que me conviene hacer?
Pues
usarlo la mayor cantidad de veces posible, hacer gimnasia y si es
posible con sobrepeso; y al poco tiempo veré como mi masa muscular
aumenta y mi fuerza junto con ella; es decir, que los músculos
funcionan mejor cuanto más trabajan, pero el cerebro funciona
mejor cuanto más bajo es su ciclaje.
Esto
que primera impresión resulta raro se podrá comprender fácilmente
con un ejemplo.
Pensemos
en un estudiante que tenga que dar un examen, y supongamos que es
un excelente estudiante que estudia todos los puntos de todas las
bolillas, y se presenta a la mesa examinadora; pero cuando así lo
hace, se comienza a poner nervioso de tal manera que entonces sufre
una "laguna", el blanco total de su mente; y como consecuencia de
ello lo aplazan.
Este
estudiante luego de un cierto lapso, cuando comienza a calmarse,
pensando en su examen se dice: "pero si el gráfico que me pidieron
que dibuje es el mismo que vimos en la semana pasada, que era así,
así y así; y esa otra pregunta que me hicieron... pero si era ese
cuadro sinóptico que decía tal y tal cosa"; y entonces se da
cuenta que sabía todas y cada una de las respuestas, a las mismas
preguntas que antes no pudo contestar.
Y si
sabía las respuestas, ¿Porqué le fue mal?. Lo aplazaron pues cuando
fue a dar su examen abandonó sus veinte ciclos cerebrales habituales,
y dejó de funcionar en niveles mentales centrados y armoniosos,
pasando a una situación de bloqueo, provocada por su des - sincronización
y niveles cerebrales más altos.
Este
ejemplo nos deja ver bien, como hay cosas que puedo hacer o saber
muy bien a veinte ciclos cerebrales, pero no las puedo hacer o saber
cuando tengo más ciclos.
De
la misma forma, cuando mi cerebro funciona a catorce ciclos, estaré
mejor que a veinte y a diez mejor que a catorce.
Si
nos ponemos a analizar el funcionamiento normal del ser humano,
no podemos menos que sorprendernos con la ironía de saber que durante
nuestra vigilia normal, estamos con veinte ciclos cerebrales; que
por debajo de los veinte ciclos y hasta los catorce, nos adormecemos
o estamos solo medianamente despiertos, y que por debajo de los
catorce ciclos nos dormimos y entramos en un sueño cada vez más
profundo, cuanto más bajos sean nuestros ciclos cerebrales.
Pero
cuando bajamos de los catorce ciclos cerebrales, es decir cuando
nos quedamos dormidos, es cuando funciona a pleno la fuerza de nuestro
subconsciente. O sea que tenemos nuestra máxima potencia mental,
precisamente cuando no la podemos usar.
Por
eso cuando alguien se interesa en practicar control mental para
encarar más exitosamente alguno de los temas mencionados precedentemente,
entonces se ha aproximado al Control Mental atraído solo
por los beneficios adicionales que se pueden esperar del mismo.
Pero
no está teniendo en consideración la médula, el verdadero valor
de estudiar Control Mental, que está en el mejor aprovechamiento
de nuestra capacidad de comunicación subjetiva (o comunicación subconsciente)
para el menor manejo de nuestra vida, o tal vez debiéramos decir,
para lograr sacarle a la vida lo que nosotros esperamos de ella.
Cuando
se aprende a entrar a los niveles cerebrales Alfa conscientemente,
se puede decir que por primera vez en nuestra vida de adultos, tenemos
la posibilidad de tener funcionando conjuntamente y en la misma
dirección, ambas mentes; nuestra mente consciente y nuestra mente
interior o mente subconsciente.
Y en
ese momento, tal vez por primera vez en nuestra vida, podremos tomar
el auténtico control de nuestra existencia, y decirnos: "quiero
ir hacia allá" e ir exactamente hacia allá, y no salir caminando
en sentido contrario, como muchas veces sucede, pese a nuestros
mejores propósitos.
Texto extraido del libro: El Secreto de La Lámpara Mágica